Cuando alguien quiere conseguir un cambio realmente importante en su vida, es inmensamente recomendable que contrate a un coach profesional.

Ahora, los coaches salen de todos los rincones de la vida. Y si hay una formación de la que salen coaches particularmente buenos, esa es la ingeniería.

¿Por qué demonios?

Hay varias razones para ello:

1. Un ingeniero piensa en sistemas.Y el ser humano es un sistema.

De hecho, el cerebro humano es un sistema. O todavía mejor, un sistema de sistemas, dentro de un sistema (siendo los seres humanos una red de cuatro sistemas) dentro de un sistema. Estamos hablando del anidamiento de sistemas más complejo del universo.

Lo que lo hace aún más atractivo para un ingeniero, porque la idea de “sistemas anidados” se aprende y se integra muy pronto en el entrenamiento de le mentalidad del ingeniero.

2. A un ingeniero le encanta programar.

Y una forma increíblemente potente de programación, la Programación Neuro-Lingüística, es la base de la ciencia y el arte del coaching.

¿Dónde está el matiz? En que en la ingeniería, es el ingeniero quien programa. En el coaching, es la persona, no el coach, quien se ocupa de su propia reprogramación.

3. A los ingenieros les ENCANTAN los retos.

Es más, La Idea más primaria que está grabada en la mente de un ingeniero es que “todo problema tiene solución”. Un ingeniero piensa en términos de problemas, más allá de la preferencia social de “pensar en problemas”.

Es, rotundamente, lo mismo para el coaching. Y, al mismo tiempo, la resolución de los problemas humanos, los Seres Humanos, son El Reto Último, la frontera final para un amante de los retos y solucionador de problemas bien entrenado.

4. El coaching no tiene nada, absolutamente nada que ver, con el esoterismo.

El coaching es el territorio de la más pura ciencia. Un territorio en el que un ingeniero se sentirá en casa.

5. La visión de un coach es siempre imparcial.

Como la de un ingeniero. No hay filtros, no se asume nada, no hay interferencia; a un coach le encanta trabajar desde la realidad, ama la realidad y acepta la realidad tal como viene. Desde ahí, la mentalidad del coach se maravilla con el poder de La Persona.

6. No hay ingenieros-estrellas.

Un ingeniero trabaja desde el anonimato. Nadie conoce al ingeniero tras la obra maestra. Como tampoco hay coaches-estrellas. Es el papel del coach convertirse en un facilitador, un creador de entornos, de las condiciones idóneas. Entonces, la persona -con la que camina el coach- es La Estrella, la gran Maestra de una maravilla hecha a sí misma.

7. La mente de un ingeniero está preparada como ninguna para entender que hay algo más ahí fuera.

Mucho, mucho más de lo que se ve a simple vista. Un ingeniero entiende que el hecho de que seamos capaces de medir algo depende, únicamente, de la condición de que poseamos los instrumentos de medida adecuados. Ha sido así a través de la Historia, una y otra vez.

Si aún no somos capaces de entender algunos conceptos sobre el ser humano es, únicamente, porque aún no hemos imaginado los instrumentos para medirlos.

¿O quizá sí?

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