Empieza muy pronto. Cuando eres aún muy pequeño, antes incluso de lo que puedes recordar.

Un niño es curioso por naturaleza. Así que, muy pronto, comienza a investigar el mundo a su alrededor y a hacer preguntas, a sí mismo, a sus padres…

Esta curiosidad nos da nuestras primeras satisfacciones y también, y esto es más interesante, nuestras primeras frustraciones. Estas son la clave.

No siempre los niños pueden tener lo que quieren o conseguir las respuesta última que van buscando.  Esto les hace sentirse mal -incluso enfadados- y, en un sentido más profundo, frustrados. No tiene que durar mucho ni ser traumático; quizá sea solo cuestión de un momento. Es lo que pasa a continuación lo que marca la diferencia.

Freud nos da la clave en su estudio psicológico sobre Leonardo da Vinci:

‘ – A partir de este momento, el niño puede reaccionar de tres maneras trascendentales:

  • Represión: el miedo a sufrir nuevas frustraciones causa que la curiosidad quede enterrada en la mente. Como resultado, muchísima creatividad que esta persona podría haber desarrollado en su vida, simplemente, desaparece.
  • Sustitución: la frustración causa rabia, una reacción agresiva. Y esta agresividad es, de hecho, el motor de sus acciones a partir de ese momento, algo que saldrá a la luz más tarde en la vida. ¿Un buen ejemplo de frustración sustituida por agresividad? Según Freud… la política.
  • Y, por último, la sublimación: la fuerza creativa que empujaba la curiosidad inicial, lejos de quedar reprimida o de generar agresividad, se ve espoleada y se transforma en un motor que conducirá a todo tipo de empresas creativas en la vida!

Freud destaca específicamente que este último es el camino ideal para evolucionar y, de hecho, el que menos gente sigue: el camino del artista, personas que explorarán los caminos creativos de la vida. Gente como Leonardo. Gente como tú.

Un descubrimiento clave de la Psicología es que, felizmente, estos momentos no desaparecen tras la infancia sino todo lo contrario: te acompañan toda la vida. Y tu reacción no viene, en absoluto, dictada por la genética: la Psicología nos dice que esta influye solo en una tercera parte! El resto es el entorno, la educación y, en última instancia, el que seas consciente de ello y pongas tu propia voluntad en el empeño.

Tuya es la elección de ser sublime.

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